Fraga, la ciudad a orillas del Cinca

Capital de una rica comarca agraria, Fraga quiere convertirse en destino turístico con celebraciones como el Descenso del Cinca y el Día de la Faldeta.

Fraga es ciudad desde el S. XVIII, cuando Felipe V reconoció con ese título el apoyo decisivo que le prestaron sus moradores en la Guerra de Sucesión, y hoy ofrece cultura, patrimonio y alojamientos y restaurantes para todos los gustos.

Con más de 15.000 habitantes y partida en dos -a una orilla el Casco Histórico y al otro, el ensanche de la segunda mitad del XX- por el río Cinca, Fraga es capital de ese territorio difuso denominado Franja Oriental por unos y Franja de Ponent por los otros que ha sido siempre tierra de intercambio. Por Fraga, como por todos los cruces de caminos, pasan muchos y pocos se quedan; pero la ciudad lleva años queriendo convertir el turismo en complemento de una economía que tiene su motor en la fruta dulce de hueso. Dos eventos; el Descenso del Cinca, que se celebra en agosto, y el Día de la Faldeta, que tiene lugar en abril; son las credenciales con las que la capital del Bajo Cinca quiere convertirse en destino turístico.

El Descenso del Cinca alcanza este año su XXI edición y reúne cada año a centenares de entusiastas que, con sus piraguas, reman de Fraga a Mequinenza. El evento es excusa perfecta para conocer una comarca en la que vestigios de otras épocas como la romana Villa Fortunatus, el laberíntico trazado musulmán del Casco Histórico de Fraga, la ermita de San Valero en Velilla de Cinca o el Museo Minero de Mequineza, villa en la que hasta hace bien pocos años se extraía el carbón que alimentaba en parte las calderas de las centrales térmicas de Teruel, se unen a una oferta gastronómica de nivel en la que son protagonistas los productos de la huerta fragatina, el pescado de río y las mejores carnes aragonesas servidos en restaurantes como los afamados +Billauba y Espai Oró, nuevas propuestas como Borau o clásicos como Sisquets y Atenea en Torrente o Las Ventas del Rey, al pie de la Nacional 2.

El Día de la Faldeta

Pero si hemos de hablar de Fraga, y a despecho de sus Fiestas patronales en honor a la Virgen del Pilar, la Fiesta que resume lo que es, fue y quiere ser la ciudad es el Día de la Faldeta. Instituida en los setenta y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2015 gracias al empeño de la entonces concejal de Fiestas Pilar Martínez, el Día de la Faldeta convierte durante 24 horas Fraga entera en un teatro en escenario de una boda según los usos y costumbres de principios del XX. Los vecinos recuperan trajes tradicionales y llenan las calles para participar en las diferentes escenas de una boda en la que los peñeros mayores de las Fiestas del Pilar hacen las veces de novios.

La mañana empieza con los novios ataviándose en un escenario dispuesto para ello en la parte nueva de la ciudad y continúa con la multitud cruzando las principales calles de la ciudad hasta llegar a la gótica Iglesia de San Pedro. Allí se escenifica el enlace y, tras el casorio, los novios salen del templo bajo una lluvia de peladillas y se dirigen, seguidos por la comitiva nupcial, hasta el Paseo Barrón, arteria de la Fraga decimonónica, en la que se celebra junto a otras actividades que recuerdan épocas no tan lejanas, un vermut popular a la usanza de las primeras décadas del XX.” Nos vestimos como nuestros abuelos, representamos una boda como las que ellos celebraban y hacemos de la ciudad un escenario. Muchos de los trajes que lucimos son originales y, con ello, honramos a los hombres y mujeres que, con su trabajo y esfuerzo, hicieron grande esta ciudad nuestra”, cuenta la propia Pilar Martínez. Fraga está ahí, cerca de todo y dispuesta a que descubras sus secretos, su historia y la hospitalidad de una gente que sabe hacer mucho más que producir cada año la más sabrosa fruta dulce del Valle del Ebro.

Fraga (Huesca) Spain, the city on the banks of Cinca

Capital of a rich agrarian region, Fraga wants to become a tourist destination with celebrations such as the Descent of the Cinca and the Day of the Faldeta.

Fraga is a city since the 18th century, when Felipe V recognized with this title the decisive support lent by its inhabitants in the War of Succession, and today offers culture, heritage and accommodation and restaurants for all tastes.

With more than 15,000 inhabitants and split in two – on one side of the Historic Quarter and on the other, the widening of the second half of the 20th – by the River Cinca, Fraga is the capital of this diffuse territory called the Eastern Strip by some and the Ponent Strip for the others that has always been a land of exchange. For Fraga, as for all the crossroads, many pass and few remain; but the city has been trying to convert tourism for years as a complement to an economy that has its engine in the sweet stone fruit. Two events; the Descent of the Cinca, which is celebrated in August, and the Day of the Faldeta, which takes place in April; they are the credentials with which the capital of Bajo Cinca wants to become a tourist destination.

The Descent of the Cinca reaches its XXI edition this year and gathers every year hundreds of enthusiasts who, with their canoes, row from Fraga to Mequinenza. The event is a perfect excuse to get to know a region in which vestiges of other times such as the Roman Villa Fortunatus, the labyrinthine Muslim layout of the Historical Center of Fraga, the hermitage of San Valero in Velilla de Cinca or the Mining Museum of Mequineza, villa in which, until a few years ago, the coal that feeds part of the boilers of Teruel thermal power stations was extracted, joins a gastronomic offer at the level where the products of the fragatina orchard, the river fish and the best Aragonese meats served in restaurants such as the famous + Billauba and Espai Oró, new proposals such as Borau or classics such as Sisquets and Athena in Torrente or Las Ventas del Rey, at the foot of the National 2.

The Day of the Faldeta

But if we have to talk about Fraga, and in spite of its patron festivities in honor of the Virgen del Pilar, the party that sums up what it is, was and wants to be the city is Faldeta Day. Instituted in the seventies and recognized as a Festival of National Tourist Interest in 2015 thanks to the efforts of the then councilor of Fiestas Pilar Martínez, the Day of the Faldeta becomes for 24 hours Fraga in a theater on the stage of a wedding according to the uses and customs of the beginning of the twentieth. The neighbors recover traditional costumes and fill the streets to participate in the different scenes of a wedding in which the peñeros mayores of the Fiestas del Pilar act as bride and groom.

The morning begins with the bride and groom embroidering on a stage arranged for it in the new part of the city, continues with the crowd crossing the main streets of the city until you reach the Gothic Church of San Pedro. There the link is staged and, after the wedding, the bride and groom leave the temple under a rain of sugared almonds and they are directed, followed by the nuptial retinue, to the Paseo Barrón, artery of the nineteenth-century Fraga, in which it is celebrated together with other activities that remember times not so distant, a popular vermouth in the style of the first decades of the twentieth. “We dress like our grandparents, we represent a wedding like they celebrated and we make the city a stage. Many of the costumes we wear are original and, with that, we honor the men and women who, with their work and effort, made our city great, “says Pilar Martínez. Fraga is there, close to everything and ready to discover its secrets, its history and the hospitality of people who know much more than to produce every year the tastiest sweet fruit of the Ebro Valley.

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